29 julio 2009

Sam Raimi, arrástrame al Infierno!


O al menos, a una sala de cine donde se proyecte una buena película. De Sam Raimi. De terror. Y que esté bien hecha y se disfrute de principio a fin. Como en los viejos (buenos) tiempos.

Gracias a un preestreno en Alicante, he podido asistir a la premiere de la última película de uno de mis directores más admirados. Sam raimi, director de culto gracias a la trilogía de “Evil Dead” (Posesión Infernal, Terroríficamente Muertos y El Ejercito de las Tinieblas) o a la fantástica “Darkman”, aunque ha coqueteado con el cine comercial sin perder su identidad en “Premonición” y sobre todo, en “Spiderman”. Nunca llegó a perder su “toque”, su genialidad, su gamberrismo, su predilección por el cartoon más alocado, el terror más genuino, el ritmo más frenético y la capacidad para asombrar, entretener, aterrorizar y divertir a partes iguales. Sam Raimi ha vuelto. Y lo ha hecho por la puerta grande, acompañado de posesiones, espíritus malignos, maldiciones, sustos, carcajadas...todo ello acompañado por la orquesta y coros de Chistopher Young,

Arrástrame al Infierno es una pellícula de terror, perteneciente al subgénero de maldiciones o posesiones...y llena de sustos, muchos sustos. Christine es una joven empleada de un banco, cuya ambición por ascender la lleva a tomar una decisión que afectara a una anciana, haciéndole perder su casa. La anciana, para vengarse, le lanza una maldición, y a partir de ese momento la vida de Christine se convertirá en un infierno. Un espíritu maligno la persigue y solo se detendrá cuando arrastre su alma al infierno...Con la ayuda de un vidente que le explica lo que le está pasando, comenzará una carrera contra reloj para derrotar al espíritu y poder conservar su alma.


Sam Raimi quería hacer una historia clásica de fantasmas, con sustos que hicieran saltar de la butaca a los espectadores, y a la vez provocarles una buena carcajada. Lo consiguió hace más de 20 años, y ahora lo ha vuelto a hacer. Sam Raimi ha vuelto y cada uno de los espectadores del cine lo celebramos saltando, gritando, aullando, riendo y temblando como hacía tiempo que no pasaba. Como un viaje alucinante en una montaña rusa, que sube, baja, te zarandea y te hace gritar a la vez de terror y de diversión. Con su característica manera de rodar, imitando al cartoon más gamberro y alocado, con planos retorcidos, travellings imposibles y mi añorado zoom inverso, vemos todo un festival de personajes grotescos, caricaturas exageradas como en los mejores dibujos animados, las escenas mas terroríficas de los últimos años y por qué no, un poco de gore, salpicones de sangre, babas, insectos...toda una colección de recursos que en manos de otro director resultarían desagradables o exagerados y falsos, aquí tienen su sitio en un puzzle que encaja perfectamente en la calenturienta mente de Sam Raimi, que no deja ni un momento de respiro para el disfrute del espectador sin prejuicios, que busca una buena peli de género pero hecha con oficio.

Se echa de menos a Bruce Campbell, su actor fetiche, nuestro querido Ash. Pero Alison Lohman, rubita pueblerina un poco cursi que se ve convertida en una heroína a la fuerza no lo hace nada mal, y como en las mejores escenas de Evil dead, sacará fuerzas de donde no las tiene para enfrentarse a la bruja y sus demonios con lo que tenga más a mano. La actriz lo hace estupendamente, y la acompañamos a su descenso a los infiernos, inquietos en la butaca. Justin Long, su novio, no molesta demasiado, intenta creer en su novia pero no le sirve de mucha ayuda. Un vidente que capta la energía maléfica le explica lo que tiene que hacer, y la pone en contacto con una médium, que conoce la manera de acabar con ese demonio, en una sesión espiritista que casi acaba con un demonio Kandariano poseyendo a uno que pasaba por alli, flotando, agitando las manos y gritando que se”tragará su alma”...


Se me hace difícil no poder enumerar todos y cada uno de los geniales y brillantes momentos que tiene la cinta, con multitud de guiños y autohomenajes a otras películas sin desvelar detalles de la trama, pero hay que decir que es una gozada reconocer cada uno de los pequeños detalles que ya estaban en anteriores trabajos de Raimi. El coche que lleva a Ash y sus amigos a la cabaña de Evil Dead, posesiones demoníacas, brujas con muy mala, er, baba, antihéroes, sustos y carcajadas, momentos aterradores seguidos de otros desternillantes...Raimi juega como nadie con esos elementos. Sombras que acechan, sonidos chirriantes, silencios desasosegadores, primeros planos de angustia de los protagonistas, y la insinuación de que El Mal está ahí, aunque nosotros no lo veamos. Se palpa en cada escena, y los personajes tratarán por todos los medios de escapar.


Si tuviera que elegir una escena, me quedo con la del cementerio, aunque cualquier aparición de la bruja desdentada es antológica. El demonio/fantasma da muuuy mal rollo, y aunque la banda sonora abuse un poco de los efectos sonoros, Christopher Young hace un trabajo fantástico dándole a la película ese toque religioso y místico, con coros amenazadores y violines que acentúan el suspense.

Espero que mucha gente se anime a verla, he salido del cine con la sensación de haber pasado un muy buen rato. Sam Raimi me ha demostrado que sigue estando en buena forma, y de paso que el cine de terror, aunque siga utilizando historias clásicas de fantasmas, todavía da buenos sustos y aún tiene cosas que decir.


Aunque sean maldiciones en rumano!

3 comentarios:

Novic dijo...

antó esta película...fue como reencontrarse con la paz interior. Pensé que lo habíamos perdido!!!! Raimi puede volver de entre los muertos y hacer buen cine de nuevo!!!

Anónimo dijo...

estoy de acuerdo contigo, con lo del ritmo frenetico, e historia contada tipo comic, que de no ser asi perderia su gracia. los hechos se desencadenan con tal rapidez, que hacen que te mantengas enganchado a la pelicula, sin dar paso al aburrimiento... besos

Josema Serrano dijo...

Enorme Raimi, si es que cuando le dejan, demuestra todo lo que es capaz de hacer. Qué bien (mal) lo pasé con esta peli... :D